Jueves, 21 de enero de 2010
Se debate estos días sobre la conveniencia de la Ley que el Gobierno anuncia para febrero sobre la prohibición de fumar en todos los lugares públicos. La anteror medida ha sido positiva para los centros de trabajo pero insuficiente, dice el Gobierno y otros muchos.
Los hosteleros opinan que no debe salir la Ley adelante pues va a perjudicar gravemene sus intereses. España va a quedar sin bares y los que sobrevivan - pocos - van a ser aburridísimos.
Estudios sesudos están destinando fondos a emitir informes que demuestran que esto no es verdad, que en tal país o en tal otro se ha hecho y la gente sigue tomando café o cerveza en los bares, que no hay que temer. Muchos fumadores reconocen la gravedad de su afición pero invocan a su derecho a pudrirse como quieran y además, aducen algunos - no sin razón - que muchos mueren aun sin fumar y que, en todo caso, de algo hay que morir, pues no somos eternos. Ah, se me olvidaba, y el argumento político-opositor: Pues si es tan malo, que prohiban la venta, caramba. A ver qué cara ponen cuando se les prive de los sustanciosos ingresos por impuestos.
Así que el espectador como el que suscribe asiste a un peloteo de izquierda a derecha y viceversa como si estuviera en una grada de una pista de tenis: Prohibir en sitio público - permitir fumar en sitio público - prohibir....- permitir...- pin - pan - pin -pan. A ver donde cae la pelotita.
Eso sí, nadie cuestiona que el tabaco ayuda a matar en gran manera, y nadie cuestiona que el fumador pasivo es fumador activo.
Pero, claro, hay que argumentar, hay que debatir...incluso hay que discutir, consensuar. Leo que los empresarios hosteleros dicen que, vale, que entienden lo de los pasivos (fumadores) pero que en todo caso hay que negociar. Prohibición sostenible, o matanza proporcional. Huyamos de la contundencia.
En fin, el legislador, el Gobierno tiene el deber de proteger al ciudadano. Así que, si el tabaco perjudica gravemente, es lógico que se circunscriba al estricto ámbito privado (y no me refiero al espacio privado familiar, sino al privado del supuesto candidato a cadáver con pulmones carbonizados) Por tanto, dejemos el debate, estudios económicos y sociológicos. No se puede fumar en sitios públicos porque no se respeta el derecho a la salud de los demás que, por cierto, tienen derecho a frecuentar esos sitios que tienen carácter "público" por ser públicos precisamente y no privados. No vale eso de "pues si no te conviene no vengas, pulmoncitos tiernos, blando". Ese derecho está por encima de otros, y si se conculca en otros casos, pues igual de  mal está, que lo solucionen. No es excusa no obstante, leñe. ¿De qué va en este caso? de fumar o no en sitio público? Pues eso. No hay mejor ocasión para el Decreto Ley.
Publicado por minglanillaweb @ 22:01
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