Mi?rcoles, 16 de enero de 2013

PartidosA estas alturas de la difícil situación en España no puedo decir que tenga claro casi nada; sin embargo parece quedar al descubierto ciertas verdades evidentes. La primera de ellas es el no disponer de suficientes garantías democráticas en mi ejercicio ciudadano. No quiero decir que cuestione la limpieza electoral, sino que las opciones políticas disponibles a la fecha son las que a mi entender no me garantizan suficientemente  mi derecho a decidir. Parece obvio que el PSOE gobernante en España por varias legislaturas nos ha dejado un país en bancarrota, despilfarrador y se ha inhibido en tomas de decisión importantísimas por el simple hecho de intentar mantener el voto a toda costa, y “toda costa” quiere decir eso, a costa de la ciudadanía pero no de los intereses del partido y sus dirigentes: “España crece más que el resto de Europa, el sector inmobiliario crea innumerables puestos de trabajo, los bancos españoles se escapan de la crisis mundial…”. Parece asimismo evidente que el PP gobernando desde las últimas elecciones generales haya tenido que tomar decisiones impopulares y drásticas motivadas por la situación heredada; pero no es menos obvio que no las está aplicando con equidad, limpieza, transparencia y sentido democrático. Las más duras afectan a los “currantes” y clase media próxima a éstos, y se libran vergonzosamente los propios políticos, el sector financiero responsable en gran medida del desastre económico, los grandes evasores de capital y, claro, la Iglesia Católica que no paga un céntimo a Hacienda por sus edificios lucrativos (esto último también con los gobiernos socialistas) . Baste recordar que los privilegios de ex presidentes, diputados generales, organismos públicos que dan trabajo a compañeros políticos, se mantienen “por imperativo de la ley”, mientras que los funcionarios dejan de percibir retribuciones fijadas “por ley” en el mismo momento en que se suspende esa disposición, es decir, inmediatamente. Las políticas privatizadoras y reformistas en Sanidad, Educación y Justicia y que generan una protesta masiva y reciben propuestas alternativas a los servicios básicos que pretenden  suprimir, no se tienen en consideración en ningún caso “lo nuestro es mejor” dicen y no hay más que discutir ni demostrar. Las propuestas, sin embargo de suprimir ayuntamientos o concejalías y que reciben la contestación de alcaldes y ediles, se paralizan o aplazan cautelarmente para “estudiarlas más detenidamente”. Las protestas de los propios políticos tienen más consideración que las de los ciudadanos de a pie. En nuestra Comunidad, Castilla La Mancha se reduce presupuesto quitando urgencias en los Centros de Salud y se aumentan al tiempo en marketing del propio sistema de salud. Remato este punto de mi análisis con el efecto de “la doctrina del shock, de Naomi Klein y de la que se habla en este artículo:   http://blogs.publico.es/dominiopublico/6344/la-doctrina-del-shock/ “. En efecto, creo firmemente en que se está aprovechando toda la situación para retroceder en derechos ciudadanos. “Qué os pensabais, que todo el monte es orégano?. Pues no y ahora os vais a enterar”.

Los partidos minoritarios ni rebullen y de los nacionalistas, mejor ni hablar y para mi satisfacción, no entran de momento en mi área de competencia. No, no tengo posibilidad de ejercicio democrático ahora. Ya no creo en los partidos al uso.

En segundo lugar, está demostrada la corrupción en la clase política. Más de 200 imputados y bajo el supuesto más que probable que sean “puntita de iceberg” y de que la Justicia, a pesar de sus esfuerzos, encuentre tantas dificultades en sacar adelante estos casos me hace pensar que la demora en las leyes de transparencia, las tasas judiciales que frenan en seco las posibilidades del pueblo llano (que no de los que han acumulado grandes beneficios en el sistema), no deben ser casuales precisamente.

En tercer y último lugar, la resistencia al cambio de sistema democrático cuestionado. La reestructuración del Estado,  el sistema de listas abiertas. No creo en los representantes que sirven para apretar un botón en el hemiciclo, botón que les ha dictado el jefe del grupo al que a su vez le ha dictado el líder del partido. Crea o no crea  en el sentido de lo votado. Quisiera ver diputados del PP que votan en contra de una ley del Gobierno de su partido por el hecho de considerar que no están sintonizando con sus representados.

¿Dónde está pues mi esperanza ciudadana?. Es difícil establecerla en este momento. Espero en los cambios desde la base, pero ¿Dónde están los 15 M? ¿Quiénes son los Partidos X? ¿Quién será el encargado de poner los cascabeles democráticamente?. Quizá la presión popular empiece a ser efectiva, aunque aun tímidamente. Espero creer que el abandono de ex políticos de chollos empresariales propiciados en su anterior ejercicio del poder está realmente motivado por esta presión. Espero ver pronto políticos dimitiendo cuando se les ha pillado en una corruptela aunque la vía judicial siga su camino. Estaré atento a todas las posibilidades y de momento quizá tenga que abstenerme en mi derecho al voto. ¡Qué le vamos a hacer!


Publicado por minglanillaweb @ 17:42
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