S?bado, 01 de junio de 2013

Rico encendiendo su cigarroConforme va pasando el tiempo parece que va disipándose el humo que envuelve la anunciada inversión del sr. Adelson, que parece que ya todos lo conocemos como si hubiésemos compartido mesa con él en alguna ocasión.

Hoy, sábado en el programa de Radio Nacional dirigido por Pepa Fernández “No es un día cualquiera” se ha debatido sobre el alcance del término “flexibilidad” que tanto uso está teniendo en los últimos tiempos: financiación autonómica, mercado laboral, cumplimiento del déficit, etc, y a cuenta de este debate, los contertulios rápidamente han centrado sus argumentos de análisis sobre las pretensiones del Gobierno de realizar una excepción con la Ley antitabaco en los casinos del ya amigo de todos, sr. Adelson.

Rápidamente me he percatado que a pesar de no poner en cuestión en ningún momento el derecho a la salud que supone el no tragar humo de los fumadores en locales públicos, los contertulios en su mayoría optaban por el salomónico argumento de la excepcionalidad en la norma, en aras a preservar los “numerosos puestos de trabajo” prometidos y en ¡estos tiempos de crisis!. Claro, nada despreciables. Digo casi todos los que analizaban en la radio el asunto y entre los que había periodistas, psicólogos, abogados y quizá otros profesionales porque aun los que se oponían, lo hacían con tanto tacto y poca rotundidad que más parecía que lo apoyaban.

Ante el “marrón” que supone poner en peligro la tan difícil en consensuar y aprobar Ley antitabaco y que supondría una incomprensible y terrible vuelta atrás, los debatientes se esforzaban dramáticamente en sugerir excepción para Eurovegas con “garantías” para la salud. Sí, sí a pesar de la incongruencia, lo intentaban, ya digo, en aras a la creación de puestos de trabajo de los que estamos tan necesitados. Que si salas especiales con camareros kamikazes tragadores de humo, que si salas de juego para fumadores con autoservicio. En fin, de risa. Los crupieres ni se mencionaban, ni se planteaba el salir a las lujosas terrazas abiertas llenas de lujo y glamour en las noches madrileñas para aliviarse con un buen puro o cigarrillo, como cualquier ciudadano, y que por cierto no ha ocasionado ningún drama como algunos anunciaban sucedería, pérdidas de trabajo masivas, cierre de locales… Esto más bien llegó por otros motivos como todos sabemos, no se hablaba del nefasto ejemplo a la juventud o de los terribles ejemplos de creación de puestos de trabajo a cualquier precio, como los de textiles en Bangladesh o China y que han causado centenares de muertos. En el primero de los dramas, oí a una joven superviviente decir en televisión: “Jamás volveré a trabajar en estas circunstancias” y eso que supondrá perder los pocos ingresos de que disponía. Se dio cuenta que la vida y la salud es más importante.

Tampoco se llegaba a plantear abiertamente la posibilidad que las normas, como las denostadas financieras y fiscales rijan para los pobres y medianos y se eviten para los ricos de solemnidad. Porque, vamos a ver, el dueño del barecito de la esquina acata las normas y el dueño de Eurovegas se las pasa por el forro con el aplauso de las autoridades. Incluso alguien llegó a decir que “la excepción a la norma confirma la norma” De risa. Seguramente algún tertuliano pensase realmente de otra forma, no lo dudo, pero no se percibía.

Finalmente el programa plantea la lectura resumen de la intervención que  los escuchantes realizan en el curso del debate, y aquí es donde vuelve la cordura. Dicen los que intervienen con rotundidad que la norma es de una utilidad evidente para el conjunto de la sociedad, que en asuntos de salud no procede flexibilidad, ni tolerancia, ni nada. Que el que quiera fumar, por muy rico que sea, a la calle a echarse el pitillo como todos, que no le va a pasar nada. Y mejor, que dejen de fumar y tendrán más posibilidad de disfrutar sus fortunas en paraísos fiscales más tiempo, que la ley es la ley y no caben excepciones y que a todo se acostumbra uno, incluso a no fumar en lugares ni transportes públicos, que la experiencia lo demuestra sin lugar a dudas. Que no podemos seguir siendo un país blandengue y pusilánime, que ya lo somos bastante con la Merkel. Alguien dilapidó con la frase “El dinero no merece todos los sacrificios. No lo es todo”

A mí, incluso se me ocurrió pensar en clave de humor que, puesto que son riquísimos los que se van a jugar la pasta en los casinos, pueden permitirse el lujo de infringir la ley y fumar. El Estado podría imponerles costosísimas multas, así como al Casino por no evitarlo y este dinero legal obtenido de una transgresión de la Ley engrosaría las maltrechas arcas de Hacienda. Como algunos radares de carreteras. No se permite fumar, se fuma, se contribuye. Todos contentos. Podría ser motivo para un chiste de Forges.

Espero que el público haya logrado enrojecer un poco siquiera a los sesudos contertulios que quedaron mudos tras escuchar estas coherentes opiniones. Pepa Fernández les dio las gracias y dijo “Se las haremos llegar a nuestros invitados en el debate”. Han sido pillados. Dan qué pensar. ¿No habrá empezado el sr. Andelson a poner en marcha el apoyo mediático para preparar el asalto a las normas de nuestro país que le estorban?


Publicado por minglanillaweb @ 13:20
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