Lunes, 09 de septiembre de 2013

Sensatez, por favorParte del país está hoy cabizbaja y quizá parte de esa parte se sienta humillada por el mundo al haber sido rechazada la capital, Madrid, para organizar los Juegos Olímpicos de 2020. Pero otra parte de este mismo país estamos aliviados por no haber tenido que desembolsar más euros en este macro evento que, más que beneficios, proporciona satisfacciones políticas al engrandecer el ego.

Nuestros dirigentes deben ser más cautos con una ciudadanía que está harta de sufrir la incompetencia, injusticia y corrupción y que necesita enmiendas y no entretenimientos. El ministro Wert dijo en la presentación que el Ministerio iba, con motivo del evento, a establecer un plan ambicioso para vitalizar el deporte de élite al que dedicaría en los próximos años una sustancial partida presupuestaria. En efecto, es sumamente atractivo y necesario el apoyo a nuestros deportistas. Un país que se precie lo haría y hace. Pero no es menos cierto que la inversión en formación, investigación, salud es vital para cualquier país que quiera preciarse. ¿Cómo se puede admitir entonces las palabras de Wert al tiempo que cientos de nuestros científicos se tienen que marchar al extranjero y abandonar importantes proyectos de investigación, o que cientos de profesores de todas las enseñanzas se estén yendo al paro cada año, o que las listas de espera en el sistema de salud crezcan cada día más sin remedio? Quizá algún nacionalista hará leña del árbol caído. Pero éste no es mi caso. Siento como el que más el batacazo, pero habría sentido también el éxito de la candidatura. Ambos por cuestión de sensatez o más bien por la falta de esa sensatez de la que hacen gala nuestros políticos desde tiempos inmemoriales y, desde luego, desde nuestra esperada democracia. El pueblo no nos lo merecemos y si lo merecemos quizá sea por escasez formativa y ética.

El COI dice que nuestro país no está para alegrías. No debería hacer falta que nos lo dijeran los de afuera. El paro que nos lacra, los bancos que nos empobrecen cada vez más y los blindajes y desfachatez con que nuestros dirigentes y financieros abordan sus casos de corrupción descubiertos y encubiertos me mueven a pensar que tenemos trabajo, esfuerzos y recursos (y no económicos precisamente) por delante para la regeneración que haga posible el avanzar y levantarse. A eso debería el Príncipe Felipe referirse en sus declaraciones tras el batacazo.

Apoyo esta candidaturaCuando algún alcalde o alcaldesa se despierte con sueños faraónicos en un país con necesidades básicas y urgentes como el nuestro, alguien tiene que decirle que despierte y se centre en lo que interesa. Ya ha habido mundiales, juegos, exposiciones universales en el pasado y seguramente las habrá en el futuro. Pero cuando nuestro país y aquí incluyo a dirigentes y ciudadanos, tengan hechos sus deberes y nuestra economía no dependa de las burbujas y de los intereses de unos pocos que pueden abrir cuentas en paraísos fiscales sin ruborizarse, que nuestros jóvenes tengan dignos empleos, que nuestros sindicalistas no sean conseguidores de prebendas, que el voto del ciudadano tenga poder real de llegar a quien se desea y de exigir en consecuencia, que nuestros derechos como trabajadores, ciudadanos estén asegurados, que nuestro sustento no se base en el contrabando de tabaco ni de nada, ni de la especulación del ladrillo, ni de la construcción de macrocasinos, cuando el deporte sea deporte y no dopaje, ni fantástico pelotazo y las empresas puedan obtener créditos de la banca a la que todos estamos salvando- y llenando los bolsillos de sus altos directivos- y se valore más la investigación y el desarrollo sostenible. Entonces, digo, pueden presentarse solicitudes de juegos y otros macroeventos proporcionadores de prestigio nacional. En realidad unos juegos necesitan del prestigio de una ciudad o un país, no éstos necesitan el prestigio de estos juegos. El prestigio se gana por la puerta principal y no por la de atrás, y esto conlleva sacrificios. Los ciudadanos de a pie ya los hacemos. Toca a todos los dirigentes demostrar que también son capaces de merecer nuestra confianza. Toca sensatez.


Publicado por minglanillaweb @ 0:17
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