Viernes, 08 de noviembre de 2013

ManipulaciónHoy en la prensa leemos algo que no nos sorprende en absoluto.  “Tras recibir un premio de la Unión de Periodistas de Valencia, el comité de empresa de la Radio Televisión Valenciana se ha disculpado con las víctimas del accidente del metro de Valencia, que se cobró la vida de 43 personas al descarrilar un convoy. Durante su discurso, Salut  Alcover, presidenta del comité de empresa, se ha disculpado por la falta de objetividad en la cobertura de la tragedia por parte de la televisión pública de Valencia”

Esa falta de objetividad vino motivada porque el partido en el poder prohibió de alguna manera a los profesionales redactores que trabajaban en la cadena autonómica emitir la cobertura informativa de una noticia que le era molesta. Los redactores trabajaban en la cadena contratados por ese poder y no podían hacer otra cosa sino morderse los labios y la lengua, pues seguramente se abocaban al despido actuando de forma profesional y responsable con la audiencia. Es comprensible. Son trabajadores con familia, hipotecas y ganas de vivir la vida como el que más y el que menos. Bien es verdad que algunos profesionales periodistas sí se rebelaron en alguna ocasión contra los dictados del poder y pusieron sus puestos en peligro. Alguno, incluso lo llegó a perder, como Ana Pastor, por ejemplo.

Es conocido sobradamente el carácter propagandístico del gobierno de turno y por ende del partido gobernante  de los canales autonómicos que nacieron con el objetivo de servir a la cultura y valores de la comunidad correspondiente y en gran medida así lo han hecho. Los informativos sin embargo fueron canales de propaganda y férreo control propio de la censura de otros tiempos o lugares en una buena parte de los casos.

Se explica por tanto las plantillas sobredimensionadas, las noticias sesgadas y la complacencia con el poder gobernante. Estas mieles a la postre están siendo las causantes del final desastroso de muchas televisiones autonómicas. Digamos que “están muriendo presas de patas en él”.

No cabe buscar ideologías en este querer manipular. Todas o la mayoría de las cadenas adolecen del mismo pecado sean del color que sean. El plato es demasiado goloso y a los políticos, sean del gobierno de turno o la oposición de turno, no les ha interesado crear mecanismos de control democrático externo y aséptico. Como mucho han aceptado pactar los consejos que representan a los propios poderes.

Los periodistas de la RTVV presa de la desesperación y el desengaño han emitido por libre estos últimos días, una vez dimitida su directora y han logrado una efímera televisión de calidad al servicio de la audiencia y de los valores culturales de la comunidad con un aumento de share del 3% desde hace años al 13,7%. Han denunciado censuras, han propiciado debates abiertos, han dado la palabra a la gente en la calle. Han construido una programación y dinámica distinta a la oficialmente establecida hasta haber motivado un urgente decreto de la Generalitat con el fin de reconducir la propiedad. Los medios lo explican así:

“Así, el Ejecutivo de Fabra ordenó un incremento de las medidas de seguridad dentro y fuera de las instalaciones de RTVV, incluidos registros a los empleados, para evitar la salida de documentación y se reunió para aprobar el decreto, que se publicó inmediatamente en una edición extraordinaria del Diario Oficial de la Comunitad Valenciana.”

Han acabado con el “golpe de timón” de los trabajadores. ¡Qué alivio!

Antes, el President había manifestado ante los medios que no estaba dispuesto a cerrar colegios u hospitales por mantener el canal autonómico. “La disyuntiva no es colegios o TV, sino asesores a dedo o TV”, dice un experto al respecto de esta declaración.

Es innegable que las televisiones autonómicas de proximidad ayudan a la vertebración de la identidad cultural del territorio al que sirven, pero debe evitarse la contaminación de los poderes públicos. El pueblo es el que paga los canales con sus impuestos y no merece esa burda manipulación que no hace sino añadir más escepticismo y desconfianza para con nuestros representantes políticos.

Las televisiones deben estar al mando de profesionales, programar con criterios profesionales y de interés público y todos los controles deben ir en la medida de asegurar esa independencia.

Torcuato Luca de Tena que tuvo que convivir en un centro de internamiento psiquiátrico para lograr escribir su obra “Los renglones torcidos de Dios” con suficiente documentación decía:

“Los renglones torcidos de Dios son, en verdad, muy torcidos. Unos hombres y unas mujeres ejemplares, tenaces y hasta heroicos, pretenden enderezarlos. A veces lo consiguen. La profunda admiración que me produjo su labor durante mi estadía voluntaria en un hospital psiquiátrico acreció la gratitud y el respeto que siempre experimenté por la clase médica. De aquí que dedique estas páginas a los médicos, a los enfermeros y enfermeras, a los vigilantes, cuidadores y demás profesionales que emplean sus vidas en el noble y esforzado servicio de los más desventurados errores de la Naturaleza.”

En el caso que nos ocupa, parece evidente que los profesionales se engrandecen cuando tratan, heroicamente a veces de enderezar los renglones que tuerce el poder, que no Dios.


Publicado por minglanillaweb @ 20:52
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