Jueves, 14 de noviembre de 2013

Cásate y se sumisa“Cásate y se sumisa”. El arzobispo de Granada aconseja esta actitud a la mujer católica y seguramente a las demás también.

Parece que las religiones mayormente atribuyen a las mujeres un papel de obediencia y sumisión al hombre como garantía de la armonía familiar.

No hace demasiado las mujeres en España necesitaban de autorización conyugal para realizar ciertas actividades, como abrir una cuenta bancaria, y los padres, maridos y hermanos varones eran los garantes de su honorabilidad en la calle y en los lugares públicos. Era en buena medida la Iglesia católica la que incitaba a legislar esas normas civiles. Sigue pasando lo mismo en otras cuestiones, porque abrirse cuentas ya no tiene importancia y es muy rentable para las entidades bancarias de las que todos necesitamos, pero la nueva ley de aborto que se quiere aprobar y el tratamiento educativo de la asignatura de religión son leyes que la Iglesia solicitaba. Por otro lado otras religiones no le van a la zaga. El relegar a la mujer en beneficio del hombre parece ser cosa divina.

Ciertamente no sé si en el caso del Arzobispo granadino hay o no sintonía con  la política oficial del Vaticano. Hasta el Papa anterior, contundentemente sí. Pero Francisco parece más anclado a los nuevos tiempos sociales. Sin perder seguramente el conservadurismo que caracteriza a la Iglesia está demostrando con sus hechos y dichos otra forma de ver ciertos problemas mundanos. Así ha arremetido fuertemente contra los tiburones financieros con sotana que se alojan en el Banco del Papa y que incluso ha motivado preocupación por su seguridad al entender que la mafia calabresa pueda estar algo enfadada.

También Francisco ha arremetido recientemente contra la hipocresía. Ha puesto firme al avaricioso obispo alemán que, al tiempo que predicaba la solidaridad y proximidad al más necesitado se hacía construir un multimillonario complejo residencial, o diciendo que quien dona a la Iglesia y roba al Estado es un falso cristiano. Antes, recién puesta la sandalia del pescador en el Vaticano, trató como se debe a los curas que predican la honestidad al tiempo que cometen actos de pederastia, y a los superiores que como poco, los tapan.

"Se puede ser pecador, porque lo somos todos, pero no un corrupto", afirma Francisco en una homilía. Y es que la Iglesia nunca ha ocultado que todos, clero incluido, somos pecadores. Es más, es un pecado pensar que no lo eres. Pero se ha erigido desde siempre en la iglesia de los pobres los desprotegidos y desfavorecidos de este mundo. Y por ahí comienza muchas veces la hipocresía. No hablemos de los asuntos de sexo.

Claro que en el caso de la sumisión del arzobispo de Granada no es en absoluto hipócrita. Piensa así, sin más. La mujer con la pata quebrada. Se evitarían mucha violencia machista, muchos divorcios, muchos abortos.

La escritora que ha escrito el libro avalado por la jerarquía católica dice que no es para tanto, que no se ha entendido bien. Pero claro, habida cuenta de su ultracatolicismo practicante es muy posible que con el título ya baste y puedas ahorrarte la paliza de leerlo. Seguramente no proceda equivocarse en la intención. Dice ella que el escándalo no es por su libro, que se puede o no leer y que por cierto en Italia lo están leyendo tanto como a Harry Potter, sino porque el editor en España haya sido el Obispo granadino. ¡Qué pena! dice. Sí, ciertamente así es. Choca la edición por parte del arzobispado precisamente. No deja de ponerse en evidencia la distancia de la jerarquía con el ciudadano del siglo XXI. La mujer que quiere casarse se casa y la que además quiere ser sumisa, lo es. Pero si se lo pide el obispo, ya no es un asunto de libertad, sino de sometimiento a la doctrina oficial. La igualdad entre el hombre y la mujer es una tendencia que está costando alcanzar y que se está cobrando dolorosos casos de violencia de género pero que la ley exige alcanzar y respetar. Aquí no encaja la sumisión al hombre de la mujer, casada o no.

Y lo de S. Pablo…bueno, el cura de mi parroquia no hace más que decir que los textos bíblicos no son historia, sino reflejo de la manera de pensar de la época, y esa época no es esta época, evidentemente. Dice la escritora que si se querellan contra ella por lo que dice en su libro, deben querellarse contra S. Pablo por lo que dice en sus Evangelios. Seguramente el Fiscal no encontraría motivos para procesar.

Vuelvo al principio. No sé lo que el Papa Francisco piensa al respecto de la sumisión de la esposa. Es sospechoso que  mientras asegura que "el catecismo enseña que no hay que marginar a los gays", asevere categóricamente sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia: "La puerta está cerrada".En todo caso puede ser que aquello de “ser más papista que el Papa” esté más vigente que nunca.


Publicado por minglanillaweb @ 21:44
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