Viernes, 05 de junio de 2015

No resulta complicado analizar los resultados de las recientes elecciones municipales en nuestro pueblo que podríamos considerar previsibles, sobre todo si pensamos en la línea de los últimos años en que no ha existido alternancia.

En primer lugar, constatar el estrecho margen de votos entre los dos partidos que se presentaban, 50,32% y 47,3%. Solamente cuarenta y tres personas inclinaron la balanza hacia el PSOE en esta ocasión. Algo parecido sucedió en 2007, con 78 votos de diferencia, esta vez unos pocos más y a favor del PP. Se rompía la tendencia pues en 2011 la diferencia fue de 244 y en los años anteriores rondaban los 400 votos. Sin duda esta vez los minglanilleros nos hemos dividido por mitades.

Si en las locales parece lógico pensar que el electorado sopesa en mayor medida las personas que encabezan las listas que los partidos políticos que las sustentan, estaríamos suponiendo que nuestros dos cabezas de lista, que nuestras dos listas concurrentes, merecen una similar consideración por parte de los minglanilleros. Y eso es bueno porque debería propiciar un Ayuntamiento trabajando en conjunto independientemente de los colores políticos y esquivar el uso abusivo de la mayoría absoluta, aunque, naturalmente no el uso razonable y debatido. Otra forma de evitarlo sería la concurrencia de otras formaciones políticas pero en Minglanilla hay bipartidismo desde hace bastantes años y sólo el número impar de concejales permite el desempate. Al comienzo de nuestra etapa democrática sí que tuvimos pluralidad de opciones. En las primeras elecciones celebradas en 1979  concurrieron cuatro partidos, incluyendo una lista de independientes. Los resultados (5 concejalías el PSOE, 3 UCD, 2 independientes y 1 PC) propiciaron los acuerdos. En aquella ocasión la alcaldía pasó a manos del PSOE en la persona de Julián Córdoba Huerta.

A partir de aquí las mayorías ya fueron absolutas. En 1983 concurrieron tres formaciones, si bien sólo dos (PSOE y AP) tuvieron representación y en 1987, a pesar de regresar la pluralidad con cuatro formaciones (PSOE, AP, PDP y CDS) se repitió el reparto de concejalías, 7 PSOE, 4 AP. En 1995 volvió a hacer una incursión Izquierda Unida junto a PSOE y PP sin que consiguiera ninguna concejalía con los cuarenta votos obtenidos.

La incursión de partidos emergentes no ha llegado a municipios pequeños como el nuestro. Si la tendencia nacional se mantuviera, es posible que llegáramos a conocer una tercera lista en contienda, si bien no sería muy disparatado pensar que podría seguir los ejemplos de estas elecciones plurales que he mencionado.

La alternancia, sin embargo tardó en llegar a nuestro Ayuntamiento. De 1979 a 1987. Con todo transcurrieron tres períodos electorales tan sólo con alcaldías socialistas. Una vez rota esta egemonía por primera vez en las de 1991, y una vez instalada se perpetuó por otros seis periodos electorales. Ha sido en estas últimas elecciones  en que ha regresado nuevamente.

Entiendo que la alternancia tiene ventajas. En primer lugar impide el acomodo y por consiguiente impide el presumible advenimiento de la apatía en la gestión.

Además, a los ciudadanos nos permite comparar programas y evaluar iniciativas, lo que propicia la superación y la búsqueda de nuevas mejoras para el pueblo.

Por último, podemos considerarnos afortunados en nuestro pueblo. Nuestros políticos realizan campañas constructivas y se afanan por explicar sus prioridades en vez de acudir a la descalificación que tanto nos molesta al votante y tanto daño está produciendo en la clase política, junto a los numerosos casos de corrupción y gestión negligente e interesada.

Felicidades a todos los y las concejales electos aunque sean provisionales  todavía los resultados . Feliz legislatura y gracias por vuestra dedicación a Minglanilla.

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Publicado por minglanillaweb @ 20:53
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