Lunes, 13 de julio de 2015

La lecciónHoy la prensa ha dado a conocer a bombo y platillo el “acuerdo” de la Europa acreedora con la Grecia de Tsipras sobre el tercer rescate de 80000 millones de euros a costa de medidas drásticas, antipopulares y lacerantes con el orgullo griego. El Gobierno griego, tras el órdago a Europa con maniobras incomprensibles como el referéndum ha tenido que claudicar en una rendición casi sin condiciones ante Europa, o sea, Alemania, o sea, Merkel. Quien paga manda.

Puede ser que el español de a pie se haya sentido identificado con el griego de a pie en algunos momentos del caso: impago, negociaciones, amenazas, contraamenazas, órdagos…Puede ser que se haya sentido convencido a veces por los argumentos de partidos de la izquierda e izquierda emergente, Podemos, que apostaba por una quita de la deuda griega, como por una quita de la española, y puede incluso ser que, al contrario, se haya dejado convencer por los argumentos de los partidos y gobiernos tradicionales ejerciendo de acreedores y que afirmaban que Grecia era hoy por hoy una mentirosa compulsiva heredera de la que había ocultado el enorme fiasco a la hora de negociar la entrada en el euro. Hay que reflotarla, por el bien de ellos-nosotros pero con unos magníficos azotes y deberes insoslayables. Por algo aún nos duele nuestro propio trasero y aún estamos copiando en la pizarra la interminable lista de los 40000millones de "no lo volveré a hacer- no lo volveré a hacer-no lo...") 

El todo caso, el tema se ha revelado emocionante en el tira y afloja de Grecia y en el tira y tira de Europa-Merkel por lo que, independientemente de las opiniones técnicas y pasionales que puedan haber acudido a nuestros pareceres todo ha quedado reducido a la praxis. Si quieres seguir sobreviviendo en Europa, hazle caso a Merkel. Si quieres seguir sobreviviendo fuera de Europa, hazle caso a Merkel. El orgullo no sirve para el que tiene tan poderosas deudas y tan poderosos acreedores. Los órdagos quedan ridículos por quedar reducidos a la nada.

Nos guste o no, es lo que hay. No podemos centrar la resolución de nuestros problemas en nuestras exclusivas fuerzas. El sistema del endeudamiento en que vivimos beneficia a unos pocos poderosos en detrimento de muchos insensatos que caemos en las redes de la deuda a veces por verdadera necesidad, muchas otras por puramente mantener el orgullo del consumidor.

Pero no haríamos bien si al menos no sacáramos aprendizaje de esta realidad dolorosa. Todos debemos aprender la lección. En el plano personal, empresarial y en el político  también. En cuanto a los dos primeros son bastante obvios y cada cual sabrá situarse. En el político hay dos concretos que me gustaría mencionar.

El primero es en nuestros emergentes. Deberán centrarse en asuntos que nos preocupan sobremanera, como las manos limpias, la transparencia, las prestaciones sociales, el despilfarro, el empleo y la economía doméstica y olvidar los órdagos a Europa.

El segundo es en los nacionalistas españoles, sobre todo los catalanes independentistas. La lección es que deben pedir permiso a la señora Merkel antes que nada. Si a ella no le interesa la segregación de las regiones, no hay nada que hacer. De los descalabros hay que sacar enseñanza.

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Publicado por minglanillaweb @ 17:30
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