Lunes, 28 de septiembre de 2015

ONGHoy me han abordado varias ONG para pedir que me asocie a sus proyectos. Están en campaña, no sé si por un retroceso en el número de sus cooperantes o porque en esta época del año siempre aborden una campaña de captación por estrategia, pero el caso es que Cruz Roja en la calle y por teléfono y UNICEF en la calle me han solicitado afiliación. No es único el intento.  Hace unas semanas ya lo hizo ANCUR a través de sus colaboradores en la calle varias veces en distintos lugares, casi siempre a las puertas de algún gran establecimiento comercial o en vías públicas de mucho tránsito; y aún antes Médicos sin Fronteras también contactó conmigo en las calles de Valencia. Por otro lado, en recientes casos de demanda de ayuda por razón de nuestra crisis económica hubieron entidades que  anunciaron que no necesitaban más voluntarios, por lo que intuyo que no se trata de esta necesidad, sino más bien la de contar con la aportación de cuotas fijas que aseguren una continuidad en los proyectos.

Yo les respondí que tras una larga etapa en la que mi sentido de colaboración hizo asociarme con cuota fija a cinco ONG,  dos simultáneamente en el mismo periodo, y tras un tremendo desengaño con tres de éstas entidades humanitarias– dos de ellas por acusación de fraude de sus dirigentes y otra por haber observado un cierto abuso en el uso de medios y manejo de su capacidad de contratación- ahora he optado por colaborar puntualmente y abandonar las cuotas de momento. Aun así  todavía ahora aun estoy asociado a una de ellas. No me parece oportuno habida cuenta de mi experiencia colaborar con cuotas mensuales o anuales, dado también la cantidad de ONG que han irrumpido en el espacio social los últimos años. Un artículo desvelaba el enorme volumen de fondos que algunas de las más productivas habían podido reunir y que sus proyectos aun siendo muchos no podían absorber.  Los organismos reguladores estatales debieron realizar una operación de control para evitar derroches. Lamentablemente para mí, dos de estas entidades habían formado parte de mis cuotas de asociado, incluyendo el apadrinamiento de niños.

Por supuesto que soy consciente de la necesidad de aportar recursos a las asociaciones humanitarias, dada la ingente necesidad de ayuda de nuestro país y sobre todo de los países en conflicto, sin contar con los desastres naturales en muchas ocasiones golpean a países con necesidad aumentando su desgracia. Soy consciente también que los estados no son suficiente para cubrir todas las necesidades. Llegado el momento de querer colaborar, como es el caso de la terrible situación de refugiados sirios  surge la duda de saber qué entidad será la que  deba canalizar mi colaboración. ¿ACNUR? ¿UNICEF? ¿Intermon? ¿Cruz Roja?¿Cáritas? ¿Médicos?. También surgen decenas de otras pequeñas ONG que no sabías de su existencia y que se muestran en prensa, carteles, folletos… Muchas cuentas bancarias te esperan ansiosas y piensas que quizá la aportación que vas a realizar no merezca tanta atención. Finalmente hay que decidirse. La desgracia no puede esperar.

Puede que no sea tan malo disponer de tantas opciones humanitarias. Esto te permite evaluar si te merece más confianza una u otra, incluso si están especializadas en ayudas de una determinada naturaleza. Desastres naturales mejor esta, refugiados esta otra, necesidad en la infancia aquella… No es mi intención frivolizar con este tema pero cuando me surge la duda pienso que quizá fuese conveniente que algunas ONG se fusionaran al estilo de las entidades financieras para ganar en eficacia y, añado, para no despistar al posible colaborador. No es fácil disponer de datos objetivos para decidir con conocimiento de causa.

De todas formas, concluyo que lo que no es cuestionable es la ayuda que verdadera y realmente necesitan millones de seres humanos incluido nuestro propio país. Seamos conscientes y elijamos cualquier canal de distribución de esta ayuda. Podemos y debemos ayudar.


Publicado por minglanillaweb @ 17:48
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