Martes, 20 de septiembre de 2016

SorpassoLo que me ha sido más fácil de este artículo es elegir el título. Sorpasso es la palabra de moda que han puesto en circulación nuestra clase política-mediática, y estupidez es de lo que esa misma clase política está demostrando día a día a la ciudadanía entre la que me encuentro.

Todos los partidos sueñan con el “sorpasso” mientras que elección tras elección retroceden como el cangrejo.

Este, por supuesto, es un análisis nada profesional. Sólo se trata de escribir por fin sobre la situación que todos hemos tratado en nuestras charlas de café con amigos y familiares, y que ahora ya ni siquiera se menciona. Tan hartos estamos que empezamos a considerar que hablar sobre ello es conceder más importancia de la que tienen nuestros incompetentes representantes parlamentarios. Y sin embargo la situación es suficientemente grave e importante.

La corrupción ha marcado la conciencia de los ciudadanos en esta etapa y el voto ha castigado esta lacra. Quizá insuficientemente, pero queramos o no las circunstancias también cuentan lo suyo.

PP y Cuidadanos entienden que los votantes por segunda vez han manifestado su opción de gobierno aun aceptando los límites que se les han impuesto y que obliga a negociar con el resto de grupos.

PSOE entiende que no tiene apoyo suficiente pero deja claro su veto sin vuelta atrás al corrupto PP. Los tribunales le dan la razón respecto a la corrupción y también les da un toque sobre la paja o la viga en su propio ojo de los ERE andaluces. Esta segunda no existe para el PSOE.

Podemos-IU hace lo propio: veta al PP y pide alternativa de izquierda. Alternativa que rechazó o no hizo factible en las primeras elecciones. La ciudadanía percibió una esperanza en el surgimiento de partidos emergentes nuevos en el panorama político que acabara con la aquiescencia del bipartidismo. Esa esperanza no se consolida. El planteamiento constitucional, a mi entender tiene bastante que ver. Los españoles no llegan a ver a un país amenazado continuamente con la separación de territorios. Podemos e IU dicen: “no queremos la segregación de ningún territorio” dejemos que decidan para que permanezcan. Pero tampoco dicen los planes ilusionantes que han diseñado para que esto suceda. Y menos han explicado a los españoles su futuro sin ciertos territorios. ¿Cómo se organizaría la economía?¿La producción?¿Las cargas fiscales?. Por otro lado, la progresía de que hacen gala hace que se contemple a los terroristas nacionales como luchadores por la libertad. ¿Cómo se puede entender esas más de 800 víctimas inocentes elevadas a la nada? Ni siquiera aludiendo a la siniestralidad en las carreteras los ciudadanos en su mayoría entienden ese desprecio a la pesadilla que la nación entera ha sufrido en estos terribles años. En mi entender puede esto ser dos importantes motivos para que no haya cuajado el espíritu del 15M. Del otro partido emergente, no digo nada. No sé por qué puede ser su estancamiento-retroceso.

Pero volvamos a la situación actual. ¿Es el veto un argumento válido en un sistema democrático donde es el pueblo quien decide?

Admitamos que nuestro sistema de mayorías cualificadas permite gobiernos alternativos al voto mayoritario, pero si ese gobierno alternativo no es posible, el veto no es la mejor opción. La falta de Gobierno es una irresponsabilidad que pagarán con el voto y, seguramente con la abstención.


Publicado por minglanillaweb @ 17:21
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